Javier Ara y Manuel J. Rodríguez inauguran con fuerza un universo de fantasía urbana que mezcla códigos superheroicos, intriga y una idea original de gran potencia
La editorial Drakul, a través de su línea Likantro,
publicó en 2021 Dark Investment. El incidente Calcabrina, el
primer volumen de una serie de fantasía urbana y acción que ha
ido consolidando un universo propio en el cómic español. Con guion y
dibujo de Javier Ara y color de Manuel J. Rodríguez, este tomo de
128 páginas en rústica con solapas presenta un planteamiento que
combina el mercado financiero de las almas con elementos de multiverso,
magia, conspiraciones y una carga constante de acción (y mucho humor).
El multiverso
Dark Investment se presenta como el grupo gestor interuniversal
líder en el mercado primario de almas. Opera desde hace más de diez mil años y
gestiona un patrimonio de billones de almas. Angélica, una de las
agentes de captación con mejores resultados, combina know-how comercial,
capacidades interdimensionales y un carácter directo y agresivo. Su trayectoria
se ve alterada por un incidente durante una operación de contraoferta con un
competidor llamado Calcabrina. A partir de ahí, la trama despliega una
conspiración que involucra cultos, portales, entidades de otros universos
y una serie de elementos que van desde ninjas hasta vehículos transformables y
figuras con ecos de ciencia ficción clásica.
La idea central de este volumen editado por Drakul—tratar las almas como activo
económico sujeto a legislaciones, estrategias agresivas y movimientos de
mercado— aporta una fuerza narrativa clara y original. Javier Ara convierte
el negocio de las almas en el motor de una economía multiversal con
reglas propias, tensiones competitivas y consecuencias que afectan tanto a lo
sobrenatural como a lo cotidiano. La originalidad del planteamiento se sostiene
a lo largo de las 128 páginas y genera un tono loco y entretenido que se
mantiene sin bajones.
El arte de Javier Ara
El dibujo de Javier Ara sostiene el tono y el ritmo
del relato con un trazo limpio, dinámico y de atractivo inmediato. Las
secuencias de acción se leen con fluidez, los personajes transmiten
personalidad sin necesidad de explicaciones excesivas y el diseño
general de escenarios y criaturas mantiene coherencia visual a lo largo
de las páginas. Se trata de un dibujo estupendo, de trazo impecable y
con capacidad para generar un atractivo universal que funciona tanto en las
viñetas de acción como en los momentos de diálogo o de presentación de
entornos.
Manuel J. Rodríguez aporta un color que refuerza la
legibilidad, permitiendo que las viñetas de mayor intensidad se distingan con
claridad. Para un público acostumbrado a la narrativa visual de superhéroes
contemporáneos, esta combinación resulta efectiva: prioriza la claridad
narrativa y el impacto visual. El nivel gráfico se establece alto desde
las primeras páginas y se mantiene estable hasta el final del volumen.
Humor, acción, interconexiones y reflexión
El guion de Ara carga el relato de guasa y de
acción desde el arranque. El humor funciona como parte integral del tono:
aparece en los diálogos comerciales, en las situaciones absurdas que
genera el propio sistema de mercado de almas y en los contrastes entre
lo burocrático y lo sobrenatural. Al mismo tiempo, la trama
mantiene un nivel de complejidad con interconexiones que se van revelando,
intriga sobre la naturaleza real del incidente Calcabrina y semillas de
reflexión sobre el uso de las tecnologías y de los sistemas que
gestionan recursos intangibles.
Este primer volumen tiene un gran nivel ya desde el
comienzo y lo sostiene hasta el cierre, con una densidad de ideas que
obliga al lector a mantener la atención. La estructura privilegia la
acumulación de conceptos, el ritmo trepidante y la capacidad de sorpresa
constante, elementos que conectan de forma directa con los códigos de la acción
superheroica.
Javier Ara: de Atraco a Mano Alzada a este descubrimiento
Tras Atraco a Mano Alzada, obra que ya
mostraba su capacidad para manejar estructuras narrativas elaboradas y juegos
formales, El incidente Calcabrina confirma un trazo impecable y
una habilidad para generar personajes con presencia inmediata. No solo es un
artista del dibujo con trazo limpio y atractivo, sino también un guionista
capaz de construir un relato con dosis de complejidad, interconexiones,
humor, intriga, acción e incluso para la reflexión sobre el uso de las
tecnologías. Javier Ara es mi guionista/artista descubrimiento del año, no sé cómo
no he leído nada de este genio antes.
Un proyecto ambicioso
Para el lector de cómics de superhéroes, este primer
tomo ofrece varios puntos de conexión. Comparte con ciertas series
norteamericanas el gusto por los conceptos ambiciosos, la mezcla de géneros
y el humor que no resta gravedad a las situaciones de peligro. Al mismo tiempo,
mantiene una identidad propia: el tratamiento del lenguaje corporativo
aplicado a lo demoníaco, la presencia de elementos cotidianos junto a lo
fantástico y una estructura que privilegia la acumulación de ideas sobre la
pausa introspectiva.
La edición de Drakul tiene un formato manejable,
impresión en color correcta y un precio accesible que facilita la
entrada a la serie. Dark Investment. El incidente Calcabrina funciona
como introducción sólida a un universo que, según los volúmenes posteriores, ha
seguido expandiéndose con arcos de distinta orientación temática. En este
primer volumen, la combinación de un dibujo estupendo, un guion cargado de guasa
y de acción, personajes interesantes y una idea principal con fuerza
produce una lectura coherente y sostenida. La propuesta resulta original, loca
y entretenida, y mantiene el nivel desde el arranque hasta la última página.
Ficha técnica
Autores: Javier Ara / Manuel J. Rodríguez
Páginas: 128 páginas a color
Formato: Rústica con solapas
Dimensiones: 17 x 24,5 cm
Editorial: Drakul
Precio: 15´95€





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