La obra de Juan Sepúlveda, Antonio Santos y Marina Cochet pone rostro y dolor a una persecución sistemática silenciada durante décadas
Drakul Editorial rescató en 2018 una historia incómoda
y poderosa: El Violeta. Con guion de Juan Sepúlveda
Sanchís y Antonio Santos Mercero, y el trazo directo de Marina
Cochet, esta novela gráfica de 104 páginas se adentra sin
piedad en la persecución sistemática de los homosexuales durante
el franquismo. Ambientada en la Valencia de 1955, la obra nos
relata el día a día de un terror callado en aquella época: redadas en
cines, palizas, delaciones y la sombra constante de los campos de ‘reeducación’.
Lejos de quedarse en la superficie, El Violeta ilumina uno de los
capítulos más silenciados y vergonzosos de la dictadura.
El tebeo sigue a Bruno, un joven de 18 años
que, tras una jornada laboral, cae en una trampa policial en el cine Ruzafa,
un lugar conocido por ser punto de encuentro de hombres homosexuales. Amparados
en la Ley de Vagos y Maleantes, los agentes detienen a Bruno con el
objetivo de que delate a otros. Lo que sigue es un descenso total al infierno:
palizas, humillaciones, cárcel y la sombra omnipresente de campos como
la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura, donde
decenas de hombres fueron sometidos a trabajos forzados, torturas y vejaciones
bajo el pretexto de ‘reeducación’.
El Violeta explora las consecuencias
colaterales sobre las mujeres que, por presión familiar y social,
contrajeron matrimonios de conveniencia con hombres homosexuales. Estas ‘mujeres
violetas’ viven una doble victimización, ya que son atrapadas en una unión
sin amor y en una sociedad que las condenaba al silencio y al
cumplimiento del rol de esposa abnegada. El cómic humaniza estas
figuras, mostrando su inteligencia, frustración y resiliencia.
El trazo de Marina Cochet es expresivo y directo.
Utiliza un estilo de líneas ágiles, con una gran fuerza emocional,
especialmente en los rostros. La paleta desaturada transmite la opresión gris
de la época franquista. El arte busca la crudeza costumbrista,
pero que te sumerge en secuencias más duras y claustrofóbicas.
El tebeo avanza con un ritmo pausado pero implacable,
reflejando la lentitud asfixiante de una vida marcada por el miedo constante.
Bruno y su entorno representan la resignación, la supervivencia y
las decisiones dolorosas que miles de personas se vieron obligadas a tomar. La
historia de amor entre Bruno y Julián sirve de eje emocional, pero
siempre subordinada a la maquinaria represiva del régimen franquista.
Más allá de su valor artístico, El Violeta
golpea en un punto sensible de la memoria española. Mientras la dictadura
franquista sigue siendo objeto de encendidos debates políticos, la
persecución sistemática de los homosexuales ha sido sistemáticamente relegada a
un segundo plano. La represión política y sindical ha generado ríos de tinta,
películas y cómics; sin embargo, la caza de hombres por su orientación
sexual ha recibido un tratamiento marginal, casi anecdótico. Esta obra
rompe ese silencio y pone negro sobre blanco una realidad incómoda: el
franquismo no fue solo una dictadura política, sino un régimen totalitario
que ejerció un control feroz sobre la moral y la sexualidad, amparado en
el nacionalcatolicismo más rígido.
La Ley de Vagos y Maleantes, y posteriormente la de
Peligrosidad y Rehabilitación Social, permitieron la detención arbitraria, el internamiento
en prisiones comunes con segregación, y la creación de centros específicos como
Tefía. Más de un centenar de hombres pasaron por este ‘campo de
concentración’ en Fuerteventura, expuestos a condiciones inhumanas en un
entorno desértico. Recuperar estas historias no es un ejercicio de justicia
histórica. Ignorarlas implica aceptar que ciertos derechos fundamentales
pueden ser suspendidos según el capricho ideológico del poder.
Estamos viviendo un momento en Europa, donde en
algunos países están resurgiendo movimientos autoritarios y discursos
reaccionarios, obras centradas en periodos oscuros de la historia
española cumplen una función preventiva. Recordar cómo una sociedad
permitió la humillación sistemática de personas por su orientación
sexual ayuda a entender los mecanismos de exclusión. El Violeta
muestra que el silencio y la normalización del odio pueden conducir a atrocidades
que, décadas después, todavía generan vergüenza colectiva.
Este cómic de Drakul ofrece contexto histórico profundo,
donde se demuestra que los avances en materia de igualdad no son
irreversibles y que dependen de una ciudadanía informada y vigilante. La
editorial Drakul, con su colección Likantro, apostó por un título
comprometido, y este ha sido uno de sus mayores éxitos, agotándose y
generando interés mediático.
El Violeta es una obra madura, bien ejecutada
y profundamente humana. En un país que todavía negocia su relato sobre
el franquismo, publicaciones como esta son esenciales para que
los errores del pasado no encuentren terreno fértil en el presente ni en el
futuro. Este tebeo nos recuerda que la libertad individual es frágil y
que la memoria es el mejor antídoto contra su erosión. Es una
obra imprescindible para los interesados en la historia contemporánea de
nuestro país.
Ficha técnica
Autores: Juan Sepúlveda / Antonio Mercero / Marina
Cochet.
Editorial: Drakul
ISBN: 9788494589775
Idioma: Castellano
Número de páginas: 104
Encuadernación: Tapa dura
Fecha de lanzamiento: 13/09/2018
Año de edición: 2018
Plaza de edición: España




