Yo, la reina. Juana la Beltraneja, de Carolina Corvillo y Noelia Vega

Las autoras convierten a una figura denostada durante siglos en un personaje de carne, duda e identidad

 

Yo, la reina. Juana la Beltraneja, de Carolina Corvillo y Noelia Vega

En la historia de España hay figuras que la memoria colectiva ha preferido reducir a un apodo despectivo, una de ella es la protagonista de este cómic: Juana de Castilla, conocida como Juana la Beltraneja. Nacida en 1462, hija oficial de Enrique IV y de Juana de Portugal, su legitimidad fue cuestionada desde la cuna por una propaganda que la señaló como hija de Beltrán de la Cueva. Ese relato, impulsado por facciones nobiliarias y consolidado por el triunfo de Isabel de Castilla en la Guerra de Sucesión Castellana (1475-1479), la convirtió en un personaje denostado durante siglos. El cómic Yo, la reina. Juana la Beltraneja, con guion de Carolina Corvillo y dibujo de Noelia Vega, publicado por Cascaborra Ediciones, se propone rescatar a esa mujer del estereotipo y devolverle la complejidad que la historiografía oficial le negó.

 


La legitimidad de Juana no puede demostrarse ni refutarse de forma definitiva con las fuentes disponibles, ya que sus restos se han perdido por el paso del tiempo. Lo que sí hace el tebeo es acercarse a ella desde una valoración positiva de su persona y de sus derechos, ofreciendo una suerte de justicia poética.

 

La historia de los desposeídos y el poder del relato

Corvillo construye un relato que va más allá de la crónica sucesoria. El cómic refleja también la historia de los desposeídos, de los olvidados y de quienes fueron empujados al margen. Juana fue una mujer utilizada como pieza en un tablero de intereses, forzada a renunciar, casada con fines políticos y finalmente relegada en Portugal, donde murió sin haber recuperado nunca el reconocimiento que reclamaba. En ese sentido, la obra dialoga con otras vidas truncadas por la construcción del poder: las de quienes no escriben las crónicas y, por tanto, quedan fuera del relato canónico.

 


Para mí, el gran acierto de este tebeo es su reflexión sobre cómo se cuentan las historias a lo largo de los siglos. No importa tanto qué ocurrió en realidad —algo que, en muchos casos, nunca sabremos con certeza— como el modo en que se narra. Isabel de Castilla y su entorno comprendieron temprano que la guerra se libraba también en el terreno de la propaganda. El apodo “Beltraneja” fue un instrumento de deslegitimación. Corvillo muestra cómo esos mecanismos se perpetúan: la historia la escriben los vencedores, y los vencidos terminan convertidos en caricaturas.

 


Psicología e identidad de una reina sin corona

Gracias a un guion cuidadosamente escrito por Carolina Corvillo, los lectores podemos ahondar en la personalidad de Juana la Beltraneja más allá del mito. Juana fue una mujer consciente de su posición, que se enfrentaba a la duda sobre su propio origen, a la traición de quienes debían protegerla y a la soledad de quien ha sido despojada de su propia identidad. El cómic explora cómo se construye —o se destruye— el sentido de uno mismo cuando el relato dominante niega la legitimidad de tu existencia.

 

El poder de la palabra

Un elemento especialmente destacable es el romance —el poema de tradición medieval, no el enredo amoroso— que Carolina Corvillo ha creado para esta obra. Magnífico en su factura, funciona como un eco literario de las voces que acompañaban a los monarcas y a las disputas dinásticas. En un medio como el cómic, añadir un texto de esa calidad demuestra la confianza de la autora en el poder de la palabra y en la inteligencia del lector.

 


El retrato histórico sin caricatura

El dibujo de Noelia Vega sostiene con solvencia las ambiciones del guion de Carolina Corvillo. Lejos de caer en la caricatura que tantas veces ha pesado sobre Juana, Vega ofrece un retrato sobrio, expresivo y coherente con el tono de la historia. Los rostros, los escenarios y el ritmo permiten que la psicología del personaje se lea en las viñetas sin necesidad de explicaciones.

 

Cascaborra Ediciones encuentra aquí un buen ejemplo de cómo el tebeo puede contribuir al debate público sin renunciar a la calidad literaria y artística. Yo, la reina. Juana la Beltraneja es una obra que, partiendo de un personaje ultrajado y denostado a lo largo de los siglos, propone una mirada más justa y más humana.

 

Una invitación al estudio y a la duda

Con este cómic no vamos a despejar la duda sobre si Juana era o no hija legítima de Enrique IV, en cambio, sí que terminamos con la convicción de que este personaje merecía ser tratada como algo más que un apodo. Merecía que se escuchara su voz, que se considerara su identidad y que se reconociera el daño que produce convertir a una persona en un símbolo negativo para legitimar a otra. En ese sentido, la justicia poética que ofrece Corvillo y Vega no es, para nada, menor. Ambas consiguen restaurar una dignidad que la historiografía dominante, y en buena medida la propia Isabel de Castilla, le arrebató.

 


Después de leer este cómic, es difícil no buscar más información sobre la Guerra de Sucesión Castellana, sobre las crónicas de la época y sobre las reconstrucciones modernas de la figura de Juana. Eso es un logro que hay que atribuirles a las autoras.

 

Yo, la reina. Juana la Beltraneja demuestra que el cómic puede ser un medio privilegiado para recuperar a los olvidados y para recordar que el relato nunca es inocente. Carolina Corvillo y Noelia Vega firman una obra que no defrauda, que respeta la complejidad del pasado y que, sin pretender cerrar un debate irresoluble, aporta una mirada necesaria sobre una reina que nunca pudo serlo del todo.

 

Ficha técnica

Autores: CAROLINA CORVILLO - NOELIA VEGA

Editorial: Cascaborra

Encuadernación: ALBUM CARTONÉ

Fecha de edición: 30/07/2026

Año de edición: 2026

Idioma: CASTELLANO

Nº de páginas: 80

Nº de colección: ÚNICO

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