En su obra temprana rescatada por Astiberri, Lemire convierte la ciencia ficción clásica en una afilada crítica a la paranoia rural
Jeff Lemire se ha consolidado como uno de los autores
más prolíficos y versátiles de la última década en el panorama del cómic
contemporáneo. Nacido en 1976 en Canadá, Lemire ha navegado con maestría
entre el mainstream superheroico y sus proyectos
independientes, donde explora temas profundos como la soledad, la identidad
y las dinámicas rurales. Su obra Nadie, publicada originalmente
en 2009 por el sello Vertigo de DC Comics y rescatada en
España por Astiberri Ediciones en 2022 con una nueva traducción
de Santiago García, representa un hito temprano en su carrera. Esta novela
gráfica de 144 páginas, editada en formato rústica con solapas y un precio
de 18 euros, es una adaptación libre y personal de El hombre
invisible de H.G. Wells, trasladando el mito del científico
atormentado a un contexto moderno y minimalista. Astiberri,
conocida por su colección Sillón Orejero que apuesta por relatos
intimistas, ha hecho un trabajo impecable en la reproducción gráfica,
preservando el bitono en blanco, negro y azul que define la atmósfera de
la obra.
Nadie se desarrolla en Large Mouth, un pueblo
pesquero ficticio en America del Norte, un escenario que remite a las
raíces rurales de Lemire en Essex County, Ontario. La paz
monótona de esta comunidad se ve alterada por la llegada de Griffen, un
forastero envuelto en vendajes de pies a cabeza, ocultando un cuerpo
desfigurado por un accidente misterioso. Inspirado directamente en el
protagonista de Wells, un científico víctima de su propio experimento de
invisibilidad, Griffen busca refugio en un motel local, pero su
presencia despierta sospechas y rumores entre los habitantes. La
narración se centra en la perspectiva de Vickie, una joven curiosa hija
del dueño de un restaurante, quien establece una conexión tentativa con el
extraño, mientras el resto del pueblo cae en una espiral de paranoia. La
historia avanza a través de incidentes que escalan la tensión, culminando en
una confrontación que expone las grietas sociales de la comunidad. Lemire
estructura la obra como una falsa serie, con portadas que homenajean a
los cómics de EC, los pulps románticos y el propio Vertigo,
añadiendo un guiño meta al formato.
La obra de Lemire destaca por su capacidad para subvertir el
original de Wells. Mientras que la novela victoriana de 1897 exploraba
los peligros éticos de la ciencia y el poder absoluto (jugar a
ser Dios), Lemire desplaza el foco hacia temas más contemporáneos y
psicológicos. La paranoia colectiva, los prejuicios contra lo
desconocido y la soledad como fuerza destructiva. El pueblo de Large
Mouth no es solo un fondo pintoresco; es un microcosmos de la América
rural, donde la novedad se percibe como amenaza. Los habitantes, retratados
con crudeza, encarnan la xenofobia latente en comunidades cerradas,
donde rumores y bulos crecen como maleza, recordando dinámicas
sociales vistas en eventos reales como las cazas de brujas modernas o el
auge de teorías conspirativas en pequeñas localidades. Lemire, fiel a su
estilo, incorpora elementos recurrentes como pueblos apartados,
personajes marcados por traumas pasados y una dificultad para expresar
emociones que se acumulan hasta envenenar las relaciones. La culpa, la aceptación
y el aislamiento emergen como ejes temáticos, convertidos en armas que
desintegran la cohesión social. Esta reflexión sobre la naturaleza humana
es uno de los puntos fuertes de la obra. Lemire no moraliza, pero sí invita al
lector a reconstruir el puzzle a través de retazos y flashbacks,
fomentando una participación que enriquece la experiencia.
Lemire asume tanto el guion como el dibujo,
optando por un estilo minimalista que polariza opiniones. Las líneas
gruesas y caricaturescas, combinadas con un bitono celeste que evoca
el frío climático y emocional del pueblo, crean una atmósfera opresiva y
fabulesca. Las escenas del pasado, renderizadas con acuarelas aguadas,
aportan un halo difuso, como recuerdos vistos a través de un cristal empañado,
lo que refuerza la narrativa no lineal. Este enfoque sencillo, sin florituras
excesivas, prioriza los diálogos, silencios y expresiones
faciales, especialmente en Vickie y Griffen, capturando la
química entre personajes con economía de medios. Para los admiradores de
Lemire, este arte en estado puro es un deleite, ya que amplifica los temas
emocionales sin distracciones. Sin embargo, hay que recalcar que, para lectores
acostumbrados a estilos más detallados o hiperrealistas, puede resultar
repelente o insuficiente, careciendo de la complejidad visual que se espera en
adaptaciones de clásicos literarios.
Nadie brilla por su sencillez y contundencia.
Es una obra accesible, ideal para iniciados en Lemire, que condensa en
pocas páginas una crítica social afilada. La adaptación creativa
del mito de Wells añade giros estimulantes, transformando una historia
de ciencia ficción en un drama intimista sobre la esperanza
perdida y sus consecuencias. Las dinámicas entre personajes, aunque mínimas,
son caleidoscópicas, mostrando múltiples facetas de la soledad que
resuenan en un nivel profundo. Además, la brevedad permite una lectura
fluida, convirtiéndola en una zona de confort para fans de relatos rurales y
melancólicos, como Sweet Tooth o Royal City.
Este cómic es una propuesta valiosa que demuestra el talento
innato de Lemire para reinventar clásicos con un toque personal,
fusionando suspense, drama y reflexión social en un
paquete compacto.
Ficha técnica
Autor. Jeff Lemire
Editorial: Astiberri
Idioma: Castellano
Páginas: 144
Color: Bitono
Tapas: Rústica con solapas
Año de publicación: 2022





