Pulp: Una gran joya de 70 páginas

En solo 72 páginas, el dúo maestro del crimen entrega una joya introspectiva donde el pasado del Salvaje Oeste choca con la Nueva York prebélica

Pulp: Una gran joya de 70 página

En las callejuelas sombrías de las novelas gráficas, donde el noir criminal se cruza con los polvorientos senderos del Viejo Oeste, Ed Brubaker y Sean Phillips han labrado un territorio propio como maestros contemporáneos del género. Su colaboración de 2020, Pulp, publicada por Image Comics y editada en España por Panini, es una obra compacta pero resonante. Una novela gráfica original de apenas 72 páginas que entrelaza el sudor de los viejos vaqueros con los ecos míticos de los forajidos del Oeste. Como lector que ha seguido su trayectoria desde Criminal hasta Killor Be Killed, me acerqué a Pulp con la certeza de encontrarme una obra a la que estar pegado durante el tiempo que tardase en devorarla, esperando ese pulso familiar de tensión y ambigüedad moral. Lo que surge es una historia que hierve a fuego lento en lugar de estallar, una reflexión sobre la violencia y el legado que se siente como una fotografía desvaída que cobra vida, teñida del sepia del remordimiento.

 

En el núcleo de Pulp late Max Winter, un escritor de pulp ya entrado en años que malvive en la Manhattan de preguerra. Escribe sin descanso las aventuras del Red River Kid, un pistolero ficticio cuyas hazañas reflejan la historia real y oculta de Max: un auténtico forajido de los últimos días del Salvaje Oeste. Max se enfrenta a un mundo al borde del abismo, donde los nazis americanos desfilan sin disimulo por las calles. La trama se despliega como un atraco introspectivo: los flashbacks a asaltos a bancos y trenes se entretejen con la desesperación actual de Max, creando un ritmo que recuerda al tecleo de una máquina de escribir, cada golpe revelando capas de un hombre perseguido por sus antiguos pecados.

 


El guion de Brubaker es un ejemplo de economía narrativa magistral. Denso en monólogos interiores y diálogos afilados, avanza la historia sin saturar las imágenes. Su prosa tiene una precisión casi periodística, anclada en detalles históricos reales como el auge del German American Bund (un movimiento de inspiración nazi fundado en 1936 en Estados Unidos) o la explotación del mercado de las revistas pulp, donde los autores quedaban atados a editoriales por migajas. Sin embargo, hay un toque literario sutil en cómo evoca el mundo interior de Max: sus pensamientos sobre el envejecimiento y la violencia flotan como susurros de viento entre rocas de cañón, cuestionando la romantización de la brutalidad en la cultura popular. El arte de Sean Phillips encaja a la perfección: líneas gruesas y sombreadas que recrean la niebla atmosférica del noir, mientras que en los flashbacks del Oeste se vuelven más nítidas y míticas. Jacob Phillips, hijo de Sean, aporta el color: paletas cálidas, anaranjadas y rojizas en el pasado —como las tintas limitadas de los cómics dominicales antiguos—, frente a grises y azules apagados en el presente urbano, que subrayan la desolación emocional de Max. Esta dualidad visual no es solo estilística; es temática: la memoria embellece el pasado en tonos vibrantes, mientras la realidad se desvanece en monocromo.

 

Pulp explora terrenos fértiles: la naturaleza cíclica de la violencia, el blanqueo de la historia a través del entretenimiento y la metáfora del escritor pulp como reflejo de la industria del cómic. Brubaker introduce una crítica sutil al conformismo americano ante el fascismo, trazando paralelismos entre los barones del ganado que arruinaron la granja de Max en los 1890 y los grupos de odio que se infiltraban en la sociedad de los 30.

 


La química inigualable del dúo que destila sus virtudes en un paquete breve pero denso. El guion de Brubaker es incisivo y humano, construyendo un protagonista que duele de tan real. Su reticencia a revivir traumas refleja nuestras propias evasiones. Phillips brilla en el arte, con un encuadre experto que alarga las conversaciones tranquilas más que las secuencias de acción, dejando respirar los golpes emocionales. El resultado es cinematográfico, como un film de Scorsese en viñetas, donde cada mirada y cada sombra transmite arrepentimiento sin palabras. La fusión de géneros de pulp western con noir criminal resulta orgánica e innovadora. En solo 70 páginas es sorprendentemente rica y recompensa relecturas. Para quienes buscan profundidad bajo la adrenalina del género, Pulp es un acierto rotundo.

 

Su brevedad puede convertirse en defecto. Algunos lectores echarán de menos la amplitud de series como Criminal, sintiendo que este one-shot queda menos inmersivo. El final cierra los hilos narrativos con pulcritud, pero titubea en lo intelectual. Señala ideas profundas (la inevitabilidad de la violencia, paralelismos históricos con el odio actual) sin llegar a cuajarlas en una tesis coherente. Queda una sensación de profundidad aparente que se disipa al reflexionar, como el entretenimiento fugaz de una revista pulp. Su tono sombrío y realista puede no gustar a todos: ante un atraco a nazis por un viejo vaquero, opta por la contención en lugar de un despliegue más audaz, lo que a veces apaga la emoción.

 


Pulp es una joya conmovedora en la larga lista de grandes obras de Brubaker y Phillips. Una narración que perdura como el humo de un revólver en el aire, mezclando emoción de género con introspección callada. Es lectura imprescindible para aficionados al cómic de Criminal y un buen punto de entrada para novatos. Si te atraen las historias donde el héroe libra su mayor batalla contra sí mismo, esta entrega golpea con fuerza contenida y elegante.


Ficha técnica

Autor/es: Ed Brubaker, Sean Philips

Fecha de lanzamiento: 22 jul 2021

Editorial: Panini

Idioma: Catellano

Páginas: 72

Formato: Cartoné

Precio: 15€

Interior: Color

ISBN: 9788413349152

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