Cristina Durán y Miguel Á. Giner Bou firman una novela gráfica devastadora que dignifica a una miliciana anarquista y denuncia una injusticia imposible de ignorar
María Pérez Lacruz, apodada María la Jabalina
por el origen familiar en Jabaloyas (Teruel), nació en 1917 y murió fusilada
el 8 de agosto de 1942 en el paredón de Paterna, con apenas 25 años.
Fue la última mujer ejecutada por el franquismo en la Comunidad
Valenciana. Su vida condensa muchas de las tragedias de la Guerra Civil
y la posguerra. Infancia en un entorno obrero humilde, despertar
a las ideas anarquistas y las Juventudes Libertarias, alistamiento como
miliciana en la Columna de Hierro (probablemente la primera mujer herida
en combate), paso por la retaguardia, exilio interior, delación,
detención, un consejo de guerra plagado de irregularidades y falsedades,
prisión, parto en la cárcel (su hijo le fue arrebatado) y, finalmente,
la muerte por un delito que no pudo cometer porque estaba convaleciente
en un hospital cuando supuestamente ocurrió.
Esta obra de 176 páginas en cartoné, editado por Astiberri,
surge de un encargo de la concejalía de Memoria Histórica del
Ayuntamiento de Sagunto, donde María vivió gran parte de su vida ligada
a la industrialización y al ambiente obrero de La Fábrica. Cristina Durán
(dibujo) y Miguel Á. Giner Bou (guion y color) ya habían demostrado su
capacidad para manejar temas de memoria y dolor colectivo en Una posibilidad entre, La máquina de Efrén y, sobre todo,
El día 3 (Premio Nacional del Cómic 2019). Aquí vuelven a
optar por el rigor documental sin renunciar a la emoción humana.
El guion se basa principalmente en el libro de Manuel
Girona Una miliciana en la Columna de Hierro. María,
la Jabalina (Universitat de València, 2007), los sumarios judiciales y
testimonios familiares (especialmente de su hermana). En él se muestra a una
joven impulsiva, valiente, pero también vulnerable, marcada por la
pobreza, el machismo y la represión. Giner Bou narra con fluidez
directa, sin adornos innecesarios, alternando la biografía con el contexto
histórico de Sagunto: la llegada de familias migrantes, el auge industrial,
la efervescencia anarquista, el estallido de la guerra, las
colectivizaciones, la derrota y la caza de rojos en la posguerra.
El relato evita maniqueísmos fáciles. Reconoce abusos en ambos bandos,
aunque el peso de la injusticia recae claramente en la maquinaria represiva
franquista.
El arte de Cristina Durán alcanza aquí una madurez
notable. Su trazo grueso, negro y contundente, con contornos que casi
parecen recortes de papel o teatro de sombras, da una sensación de solidez y
peso a cada viñeta. Los colores son sobrios: ocres, grises, rojos
apagados que transmiten polvo, sangre y desaliento sin caer en el dramatismo
exagerado. Hay momentos en el tebeo que son memorables: la secuencia del
frente con explosiones y caos, la doble página del fusilamiento, las
escenas de prisión donde el encierro se siente físico. Durán usa recursos como splash
pages, viñetas irregulares y transiciones poéticas para que el ritmo no
sea lineal.
El cómic cumple su misión de memoria histórica con
perspectiva de género. María representa a miles de mujeres silenciadas:
milicianas, obreras, madres represaliadas. El deseo de su madre se hace eco en la
obra. En un país donde la memoria sigue siendo campo de batalla, obras como
esta son antídotos contra el olvido selectivo.
El tándem de Cristina Durán y M. A. Giner Bou funciona a la perfección. El guion es claro, documentado y, sobre todo, emotivo pero sin sensacionalismo. El arte de Durán es expresivo, maduro y reconocible; se ha superado respecto a trabajos anteriores. Este dúo de artistas logra que empaticemos con María y su familia, especialmente con la madre, personaje secundario pero desgarrador. Momentos como el parto en prisión o la espera de la sentencia golpean sin necesidad de gritos.
Pero no podemos olvidar que nos encontramos ante un relato devastador. La acumulación de infamias puede resultar abrumadora. No es un cómic para nada amable. La obra te deja un nudo en el estómago y puede ser difícil de leer de una sentada. Como han señalado varios críticos, lo peor no es el cómic, sino que en pleno siglo XXI aún haga falta recordar estas historias porque no se han reparado del todo, y aun menos, queremos que vuelva a ocurrir.
María la Jabalina es una de las novelas gráficas
más potentes publicadas en España en los últimos años sobre memoria histórica
y aún más necesaria para los tiempos que nos está tocando vivir. No busca ser
entretenimiento ligero, sino justicia en viñetas. Durán y Giner Bou
logran que una historia individual se convierta en espejo colectivo
de la crueldad, la resistencia y la dignidad humana. El cómic es un
ejercicio de dignidad que honra a María y a todas las Marías que el franquismo
intentó borrar.
Ficha técnica
Guion: Miguel Ángel Giner Bou
Dibujo: Cristina Durán
Color: Miguel Ángel Giner Bou
Publicado: Astiberri
Formato: Cartoné
Páginas: 176
Precio: 25€



