Burocracia desquiciante, humor negro y la rebelión de la tercera edad; todo ello editado por Autsaider Comics
En La Biblioteca de Arkham nos adentramos en No es mi trabajo, la última obra de Jabier Etxagibel y el legendario Simonides
(Ernesto Murillo) editada por Autsaider Comics. A través de una
sátira mordaz sobre la burocracia estatal, el colapso del estado del
bienestar y el incierto futuro de las pensiones, los autores
convierten el calvario de la jubilación en una disparatada trama de agentes
secretos sénior.
A continuación, os dejamos con la entrevista realizada por Rafa Aguirre y cedida por la editorial, donde los autores desglosan el proceso creativo y el humor negro que impregna este tebeo nacional.
Entrevista a los autores
En el cómic el protagonista, o sea Jabier Etxagibel o
alguien que se parece mucho, sufre un calvario intentando hacer trámites online
para jubilarse. Sabiendo cómo las gastan las webs del Estado, ¿qué fue más
difícil y traumático: conseguir el certificado digital en la vida real o idear
y componer toda la trama del libro?
Jabier Etxagibel: Conseguir y cumplimentar con éxito
todas las gestiones y documentación fue muy duro. Yo pensaba que era un problema
personal debido a mi torpeza, pero los lectores me han comentado otras vicisitudes
peores. Gracias a Dios, no es un problema exclusivamente mío. Idear la
trama ha sido más fácil y divertido; los vinos del poteo han
facilitado mucho la conjunción de ideas con Ernesto.
El argumento nos presenta a un jubilado que termina de
agente secreto de la Ertzaintza sénior infiltrado en el activismo de la tercera
edad. Para documentaros, ¿cuántas mañanas pasasteis camuflados en las obras de
vuestro barrio apuntando datos en una libreta? ¿Investigasteis algo o lo
teníais todo tan interiorizado que no hacía falta?
Ernesto (Simonides): Formamos parte del colectivo
de la tercera edad… Principalmente me ambienté mirando a Javier, a mí mismo
y a otros colegas nuestros, los bares a los que acudimos y el rollo que
nos traemos.
Jabier: A Ernesto se le da bien observar a todo el
mundo, incluidos los jubiletas. La generación de pensionistas
actuales ha evolucionado mucho en relación a la anterior, más ligada a labores
agrícolas o actividades manuales. Los de ahora están más concienciados,
son más reivindicativos y tienen más pasta.
El tebeo se titula No es mi trabajo. Teniendo esto
en cuenta, cuando surgía un problema a mitad del proceso creativo, ¿quién de
los dos se escaqueaba antes diciendo la frase del título? ¿Cómo os repartisteis
el curro para no acabar a puñetazos?
Ernesto: Javier es una persona pacífica. Si se
enfada, lo más que suele hacer es dejarte plantado, y menos mal, porque pesa
como poco el doble que yo y mide casi medio metro más… Por lo demás, nos hemos
metido el uno en el terreno del otro sin ningún recato, tal y como siempre
debiera ser entre guionista y dibujante.
Jabier: La verdad es que Ernesto flojeó en algún
momento. Se quiso escaquear a la mitad del tebeo con el periodo de formación de
la Ertzaintza. Menos mal que el editor le puso firme y logró que
terminase el proceso formativo con bastante solvencia. En cualquier caso, los vinos
han ayudado mucho en el proceso curativo de los malos entendidos.
El cómic destila un humor negro muy afilado sobre la
precariedad de la hucha de las pensiones. Tras analizar la situación con tanta
lucidez, ¿vuestra estrategia de jubilación actual pasa por cobrar del Estado o
por si acaso estáis esperando a que Netflix os compre los derechos para una
serie de acción real?
Jabier: Lo de Netflix me parece perfecto. Creo
que optaría también a ser el prota de la serie, no me vendría nada mal.
Además, si requiere más capítulos, tengo alguno más preparado.
Ernesto: Estamos preparando para Netflix una serie
de 400 capítulos en la que hacemos y deshacemos a nuestro gusto y tenemos
la última palabra en todo.
Publicar con una editorial como Autsaider Comics es ya
una declaración de intenciones underground. ¿Os exigieron meter más mala
leche y corrupción policial en el guion para que el cómic fuese lo
suficientemente gamberro o veníais ya alineados?
Ernesto: Cuando se lo mandamos a Ata el libro
estaba acabado, pero se lo había mandado antes a Javi (Pérez de Zabalza)
rogándole que me hiciera una crítica sin miramientos. Me comentó que le
parecía que acababa demasiado brusco y pensé que tenía toda la razón. Cuando
Ata nos dijo que lo publicaría, le contamos nuestra intención de alargar el
final y le pareció muy bien.
Jabier: Desde luego que no nos exigieron nada. Creo
que Ernesto y yo tenemos mala leche suficiente, y más experiencia.
En vuestra historia, los movimientos sociales de los
mayores tienen en jaque al sistema. Si el sindicato de pensionistas os
reclutase mañana para una operación de sabotaje real, ¿cuál sería la putada que
os vendría primero a la cabeza? O en plan tebeo, ¿cuál sería vuestro superpoder
de jubilados?
Jabier: La verdad es que me da mucha rabia que la
chula madrileña salga de rositas de los 7.291 compañeros caídos en las residencias
de Madrid a causa del Covid. No nos olvidamos. Algo habría que hacer…
Ernesto: Una cosa que jodería mucho a muchos
jubilados sería sabotear OnlyFans o algunos otros negocietes que se
tienen montados algunas señoritas en paños menores en Facebook e Instagram.
Si mañana os llama el director general de la policía
vasca para deciros que les ha encantado la idea de la "Ertzaintza sénior
infiltrada" y que quieren poneros una medalla, ¿iríais a recogerla o
responderíais de inmediato que acudir a ese evento no es vuestro trabajo?
Jabier: Si la medalla es de oro, lo podríamos
pensar. También vería bien recibir un talonario anulador de multas. Todo
se puede hablar.
Ernesto: Lo primero sería preguntar qué dotación
económica tendría la medalla. Si no la hubiera, no sé si la aceptaría…







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