Christopher Smallwood firma un dibujo espectacular en la miniserie de Panini Cómics que mezcla detectivesco, superpoderes y personajes de la JLI
Blanco humano (Human Target), la miniserie de Tom King
y Christopher Smallwood editada recientemente por Panini Cómics, es una de esas obras que, leídas con calma, dejan poso.
Aunque esté enmarcada en un universo superheroico, se aleja mucho de
todo ello. Es un thriller noir con toques detectivescos
ambientado en el Universo DC, protagonizado por Christopher Chance,
el hombre que se hace pasar por otros para morir en su lugar. Y en esta ocasión
el veneno que recibe iba destinado a Lex Luthor. Solo tiene doce días
de vida para descubrir quién lo ha intentado matar. Doce días. Y menudos
doce días.
Este Blanco Humano es un profesional del disfraz
y la identidad prestada se convierte en víctima de un atentado que no le
correspondía. A partir de ahí, King construye una investigación
que avanza a contrarreloj mientras el cuerpo de Christopher Chance se va
apagando. La historia es entretenida de principio a fin. Tiene ritmo,
tiene tensión y tiene ese sabor a novela negra clásica que tan
bien funciona cuando se mezcla con superpoderes. Es una obra que nos cuenta
algo diferente bajo la premisa de un personaje que, básicamente, es un haz de
disfraz y se hace pasar por otros para recibir la muerte por ellos.
Un guion bien tirado, con algún tropiezo narrativo
El guion está bien construido: las piezas van
encajando, los sospechosos se multiplican y los giros —algunos
esperables, otros no— mantienen el interés. Es un cómic casi perfecto en su
estructura general. King maneja con solvencia el tono noir y los
elementos detectivescos, logrando que la cuenta atrás de los doce días se
sienta real y opresiva. Sabes que pronto va a llegar su final.
En algunos números, cuando se mezclan flashbacks
de varios personajes a la vez, la lectura puede volverse momentáneamente confusa.
Es un recurso que King usa con frecuencia (y que ya empleó con cierta
contundencia en Strange Adventures), pero aquí, en determinados
momentos, genera una leve desorientación. Nada que impida seguir la
trama, pero sí algo que obliga a releer un par de viñetas para orientarse. Aun
así, el conjunto funciona y el cómic avanza con sentido.
El toque superheroico que no siempre encaja
Booster Gold, Blue Beetle, Guy Gardner y compañía aparecen
como son… o, más bien, como King los necesita que sean. Están ahí para
aportar el toque superheroico, para dar color y para recordar que esto
sigue siendo DC. Pero no terminan de encajar del todo en el tono noir
que el tebeo reclama. Se puede argumentar, y con razón, que cualquier
otro ambiente habría servido igual de bien para una trama de este tipo. Los
fans de la JLI de los 80 y 90 probablemente lo disfruten más; aunque
quienes no tengan ese bagaje no se perderán nada esencial. El cómic funciona
igual. Solo que el contraste entre el humor forzado de algunos de estos
personajes y la oscuridad del resto de la trama a veces rechina. Para
gustos, como se suele decir.
Personalmente, siento que se disfruta más si se conoce la Justice
League International y el contexto de ciertos personajes, pero, aunque no
se tenga ni idea de quiénes son, sigue siendo un buen cómic.
Lo mejor de la serie
Lo mejor de Blanco humano, sin discusión, es
el dibujo de Christopher Smallwood. Espectacular. Le sienta genial al
tono del cómic. Todo se entiende a la perfección, la lectura fluye y las
composiciones de página son de una claridad y una elegancia
notables. Smallwood está desatado: su trabajo con las expresiones, con
la atmósfera nocturna, con el peso físico del veneno que va consumiendo a
Chance, es titánico. Las portadas, además, son para enmarcar.
Cada una de ellas resume el espíritu del cómic mejor que cualquier sinopsis.
En mi caso, la serie ha ido de menos a más. Los primeros
números establecen el misterio y presentan a los sospechosos con
solvencia, pero es a partir de la mitad cuando la cosa se pone realmente
interesante. El final, por su parte, me ha parecido redondo.
Cierra de forma coherente, con la dosis justa de amargura y de resolución que
el tono noir exige.
Tom King: ¿genio o sobrevalorado?
Tom King repite varias ideas y elementos que ya
exploró en Strange Adventures: personajes que se alejan de su
personalidad clásica en el universo DC, giros de guion que cuestionan la
identidad y la moralidad, una estructura narrativa que juega con
el tiempo y la memoria. Algunos lectores lo verán como una firma
personal; otros, como una repetición de fórmulas. Yo, tras tres lecturas
de esta misma historia (primero en grapas de ECC, después en el
tomo recopilatorio y ahora en la edición de Panini), según mi
opinión, Tom King me parece un guionista genial que sabe lo que le funciona y
lo repite hasta la saciedad.
Una obra para saborear sin prisas
Blanco humano es una de las mejores miniseries
de DC de los últimos años en territorio adulto y noir. Una muy
buena serie que combina el noir con superpoderes, de narración
sólida y donde un Smallwood desatado realiza un trabajo titánico. El
guion, la composición, el dibujo… todo es excepcional. Una historia original
contada a la altura.
Recomiendo leerla pausadamente. Saboreándola. Sin
prisas. No es una historia para devorar de una sentada (aunque se pueda), sino
para ir digiriendo día a día, como el propio veneno que consume a su
protagonista. Doce días. Y en esos doce días Tom King y Christopher
Smallwood logran algo que no es fácil: que una historia te marque y quieras
leerlas en repetidas ocasiones.
Ficha técnica
Editorial: Panini
Autores: Greg Smallwood, Tom King
Fecha de lanzamiento: 27 ago 2026
Idioma: Castellano
Páginas: 456
Tamaño: 18.3X27.7
Contiene: Human Target 1-12 y Tales of
the Human Target One-Shot
Formato: Cartoné
Interior: Color
ISBN: 9791370139339




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