Mi retiro o cuándo un cómic se convierte en antídoto contra el extremismo

Martínez firma una novela gráfica perturbadora que, 75 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, cuestiona si realmente aprendimos la lección

  

Mi retiro o cuando un cómic se convierte en antídoto contra el extremismo

Mi retiro, de Abraham Martínez y publicado en España por Bang Ediciones en 2020, es una de las propuestas más inquietantes del cómic español en los últimos años. Esta novela gráfica de 116 páginas en tapa dura y edición en color plantea una ucronía audaz. Y nos hace pensar en qué habría sucedido si Adolf Hitler no se hubiera suicidado el 30 de abril de 1945 en su búnker de Berlín, y en realidad hubiera fingido su muerte y escapado para vivir décadas en el anonimato. Lejos de ser un ejercicio sensacionalista, el tebeo utiliza esta premisa histórica alternativa para construir una reflexión profunda sobre la persistencia del mal, la fragilidad de la memoria histórica y el resurgimiento contemporáneo de ideologías extremas, que resuenan cada día con más fuerza y adeptos.

 


La historia comienza en los últimos días del Tercer Reich, con Hitler organizando meticulosamente su huida, tras un cambio de apariencia, la colaboración de fieles y un periplo que lo lleva por distintos países, el mundo avanza hacia la posguerra, la Guerra Fría. Martínez presenta a este personaje como un ser patético, resentido, cobarde y sin capacidad de autocrítica, muy lejos de la imagen que mostraba ante el público durante su mandato. A través de sus pensamientos y monólogos internos, el lector accede a una mente que sigue viendo el mundo con los mismos prejuicios racistas, antisemitas y paranoicos de siempre. Esta perspectiva interna genera un efecto perturbador y obliga a confrontar no solo el horror del pasado, sino sus ecos en el presente, como el auge del neonazismo, los discursos antiinmigrantes o los populismos autoritarios que disfrazan viejas ideas bajo nuevas formas (un tema del que se habla claramente durante el cómic).

 


El mayor acierto de Mi retiro reside en su capacidad para transformar una especulación histórica en un comentario social urgente. Publicada en 2020, cuando precisamente se cumplían 75 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, el tebeo funciona en sí como un recordatorio incómodo de que las lecciones del nazismo no se han interiorizado aun del todo. Martínez, autor también de la distópica Plutocracia, demuestra aquí su habilidad para usar el cómic como herramienta de denuncia sin caer en propaganda de ningún tipo. El último tramo de la historia enfatiza con el karma histórico y la inevitabilidad de algún tipo de justicia, que resulta especialmente gratificante y cierra el círculo narrativo con fuerza emocional. La lectura se devora en una sentada gracias a su ritmo adictivo en la segunda mitad (quizá la primera mitad del tebeo es algo más lenta) y a la intensidad de los momentos clave.

 


Abraham Martínez opta por un estilo deliberadamente crudo y, al mismo tiempo, puro. Los trazos angulosos, las expresiones exageradas y la ausencia de cualquier idealización estética refuerzan el tono satírico y amargo de la obra. El color se emplea con inteligencia, los tonos son fríos para la introspección y contrastes más violentos en escenas de mayor impacto psicológico. El autor evoca la monstruosidad del régimen nazi y evita que el lector se sienta cómodo ante el protagonista con su retrato de los personajes.

 

El tebeo de Martínez evita el maniqueísmo fácil y se centra en la introspección, lo que la convierte en una pieza más cercana al ensayo ilustrado que a la aventura gráfica convencional. Su crítica al neonazismo actual es punzante y oportuna, y el hecho de que una editorial independiente como Bang Ediciones la publique refuerza su valor como apuesta por voces críticas en un mercado dominado, principalmente, por franquicias y se alejan de los trabajos elaborados de autor.

 


El ritmo de la historia es irregular, ya que la primera parte, ambientada en el búnker y los primeros pasos de la huida, puede resultar expositiva y algo lenta, con un exceso de contextualización histórica que frena la tensión. Los momentos más potentes y perturbadores llegan en la segunda mitad, lo que podría hacer que algunos lectores abandonen antes de llegar al clímax. El tratamiento de una figura tan sensible como Hitler roza inevitablemente la controversia y, aunque Martínez lo maneja con responsabilidad, sin glorificación ni humor fácil, la mera ficción de su supervivencia puede resultar ofensiva para quienes prefieren no especular con atrocidades reales. La historia se centra casi exclusivamente en la perspectiva del protagonista, dejando poco espacio para las voces de las víctimas o la resistencia, lo que limita la diversidad de miradas, aunque bajo mi opinión, es algo que el propio autor busca. El estilo de Martínez es feísta y antiestético, aunque intencionado, actúa como barrera de entrada y puede aleja a lectores que buscan una experiencia visual más accesible o placentera, convirtiendo el cómic en una propuesta muy de nicho.

 


Mi retiro es, principalmente, un tebeo valiente, incómodo y con un mensaje muy necesario. Sus fortalezas superan con claridad sus debilidades rítmicas y de accesibilidad. Nos encontramos desgraciadamente en un momento histórico donde el extremismo resurge en Europa y en otros continentes (algunos de ellos lucharon en contra del nazismo), lecturas como esta no son, ni mucho menos, un mero entretenimiento, ya son un antídoto contra el olvido y una llamada a no bajar la guardia ante el regreso de ideas que creíamos enterradas (y qué equivocados estábamos).

 

Ficha técnica

Autor: Abraham Martínez

Editorial: Bang Ediciones

Páginas: 120 páginas a color

Edad: Adulto

ISBN: 9788417178857

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