Distrito Manga trae a España un seinen opresivo que explora la fatalidad como presencia constante. Manga cerrado en 4 volúmenes
Distrito Manga ha apostado por Caminando con la
muerte (título original: Shi ni Aruki), una licencia que combina
brevedad, atmósfera opresiva y una premisa perturbadora.
Esta la obra debut de la mangaka Ryoko, serializada
originalmente entre 2017 y 2018 en la plataforma Ura Sunday
de Shogakukan en el país del sol naciente. Este primer volumen,
de 192 páginas en formato rústico con sobrecubierta y lectura
oriental, llega a las librerías a un precio competitivo de 9,95 € y
se presenta como una serie cerrada de solo cuatro tomos, lo que la
convierte en una propuesta accesible y muy interesante para lectores que
prefieren historias recogidas en pocos tomos a mangas con decenas de volúmenes.
La historia se centra en Tokiko Kurosu, una
adolescente de familia acomodada que regresa a casa y encuentra a su padre
adoptivo, Tokimune Kurosu, muerto en el suelo tras un aparente accidente
doméstico. En lugar de reaccionar con pánico o dolor, la
joven se sienta a leer un libro cerca de la escena antes de alertar a nadie. Esta escena
inaugural establece de inmediato el tono de la obra. Caminando con la muerte
no se trata de un thriller convencional de asesinatos en
serie, sino de una exploración más sutil y existencial sobre la proximidad
constante a la muerte. A lo largo de este primer volumen los detectives
Koga y Yashiro investigan las muertes de varios miembros de la familia
Kurosu. Conforme avanza la trama, las sospechas recaen progresivamente
sobre Tokiko (la protagonista de la historia). Los flashbacks
revelan que, desde pequeña, la vida de Tokiko está marcada por muertes
inexplicables. Accidentes fatales han marcado su entorno. Solo hay una
cosa clara: la muerte la acompaña como una sombra inevitable.
Ryoko construye una tensión psicológica
basada en la ambigüedad: ¿podría ser Tokiko una psicópata
indiferente, una víctima de una maldición sobrenatural o simplemente una
chica cuya frialdad emocional atrae el caos? El dibujo
complementa esta narrativa con un trazo limpio y detallado, especialmente
efectivo en las expresiones faciales y el uso de sombras para
transmitir claustrofobia emocional. Las viñetas alternan entre lo
cotidiano y lo ominoso con fluidez, y los momentos gore funcionan
como golpes puntuales que contrastan con la calma general, potenciando el impacto
psicológico.
Distrito Manga posiciona a Caminando con la muerte
junto a títulos como Adabana o Los asesinatos de la mansión
decagonal, y la comparación es acertada. Además, la traducción
es fluida y natural, sin los tropiezos habituales en ediciones apresuradas, y
el formato estándar facilita su integración en cualquier estantería de manga adulto.
Uno de los principales defectos de este primer volumen
es el desarrollo superficial de los personajes secundarios. La familia
Kurosu y los detectives sirven principalmente como catalizadores
para avanzar el misterio y resaltar la singularidad de Tokiko,
pero carecen de profundidad propia, algo que quizá se solucione conforme
avanza la trama. Sus motivaciones y personalidades quedan esbozadas, lo que en
una serie tan corta podría limitar el impacto emocional de los giros
futuros. Además, aunque la premisa es original en su enfoque, algunos
elementos recuerdan levemente a tropos de historias como el icónico manga de Death
Note, sin que el volumen introduzca aún un giro lo
suficientemente disruptivo como para diferenciarse por completo. El ritmo
es ágil, pero en ocasiones se siente que la autora prioriza la acumulación de
incidentes sobre la construcción paulatina de paranoia, lo que podría
hacer que la tensión se diluya si no se equilibra en los tomos
siguientes. Algo que tendremos que esperar hasta mayo para saber cómo se desarrolla
el segundo volumen del manga.
Caminando con la muerte Vol. 1 destaca por su
exploración filosófica de la muerte no como evento aislado, sino como
compañera inherente a la existencia humana. Tokiko encarna la dualidad
entre agente o víctima de su destino. Comparada con obras como Monster
de Urasawa (por su énfasis en la psicología criminal), la serie de Ryoko
se inclina hacia lo paranormal sin caer en lo explícitamente
sobrenatural, al menos en este primer volumen.
Las virtudes de Caminando con la muerte son la atmósfera
opresiva, una protagonista magnética y un ritmo contenido. Si
los volúmenes restantes mantienen la tensión y profundizan en el
elenco, podría consolidarse como una de las sorpresas del seinen en
el mercado español.
Ficha técnica




