Aquitania, la novela que se alzó con el Premio Planeta en 2020
Cuando en 2020 Aquitania se alzó con el Premio Planeta, no solo confirmó la proyección internacional de Eva García Sáenz de Urturi, sino que consolidó una tendencia clara en la narrativa contemporánea en español: la revitalización del género histórico mediante estructuras propias del thriller. La autora, que ya había cosechado un éxito masivo con la trilogía iniciada por El silencio de la ciudad blanca, dio un giro temporal hacia el siglo XII sin abandonar su querencia por la intriga, el misterio y la arquitectura de suspense.
La novela se sitúa en el año 1137 y arranca
con un hecho que funciona como detonante dramático: la muerte en circunstancias
sospechosas de Guilhem X, duque de Aquitania, en la catedral de
Compostela. El cadáver presenta signos de tortura asociados al ritual conocido
como el Águila de Sangre, una práctica atribuida a normandos. A partir
de este episodio, la joven heredera, Leonor de Aquitania —Eleanor en la
tradición anglosajona—, decide convertir el duelo en estrategia política. Con
apenas trece años, no solo debe proteger uno de los ducados más ricos de Europa,
sino que se propone desentrañar la verdad detrás del asesinato de su
padre. El camino elegido es tan audaz como peligroso: casarse con el heredero
francés, el futuro Luis VII, hijo del presunto responsable.
Conviene subrayar que la novela no se limita a reconstruir un episodio medieval; lo convierte en un relato de investigación con ecos contemporáneos. García Sáenz de Urturi diseña una estructura fragmentada, con múltiples voces narrativas —Leonor, Luy VII, personajes secundarios y un narrador que sigue la pista de un niño misterioso abandonado en el bosque— que se alternan como si se tratara de piezas de un reportaje coral. Esta técnica, ya explorada en sus thrillers anteriores, permite dosificar la información y sostener el suspense. El lector no solo asiste a una crónica de poder, sino a una pesquisa que exige atención constante.
La Leonor que emerge de estas páginas es, sin duda, el eje
de la obra. Históricamente documentada como una de las mujeres
más influyentes de la Edad Media —duquesa de Aquitania, reina
consorte de Francia y posteriormente de Inglaterra—, aquí aparece
retratada como una estratega precoz, políglota, culta y decidida. La autora
enfatiza su carácter moderno: una mujer que administra territorios,
firma documentos desde la infancia y maneja alianzas con una frialdad
calculadora. En ese sentido, la novela dialoga con sensibilidades actuales al
reivindicar figuras femeninas fuertes en contextos patriarcales. El
resultado es una protagonista que, aunque anclada en el siglo XII, responde a
inquietudes del lector del siglo XXI.
Esta actualización del personaje abre también un campo de debate
crítico. ¿Hasta qué punto la Leonor novelada responde al rigor histórico
y hasta qué punto se adapta a una narrativa de empoderamiento contemporáneo? La
autora ha defendido en diversas intervenciones el exhaustivo trabajo de
documentación que sustenta la novela. Y es cierto que el entramado político,
las tensiones entre casas nobiliarias y la geografía medieval
están tratados con un notable cuidado descriptivo. Pero el pulso narrativo
privilegia, en ocasiones, la eficacia dramática sobre la complejidad
histórica. El ritual del Águila de Sangre, por ejemplo, funciona como
elemento sensacionalista que conecta con la imaginería popular sobre la
violencia medieval, aunque su uso literario enfatiza más la atmósfera de
thriller que el debate historiográfico.
La combinación de historia y suspense es, de hecho, el
principal acierto —y también el mayor riesgo— de Aquitania. La novela se
mueve en un delicado equilibrio entre la reconstrucción de época y el
entretenimiento masivo. Por un lado, ofrece un fresco detallado de la Europa
feudal, donde los matrimonios son pactos estratégicos y las alianzas
se sellan con sangre. Por otro, adopta recursos propios de la novela criminal:
pistas falsas, giros argumentales, revelaciones progresivas y personajes
enigmáticos cuya identidad se va descifrando como en una investigación
policial. Este cruce de géneros explica en buena medida su éxito
comercial y su capacidad para atraer a lectores que quizá no se acercarían
a una novela histórica más clásica.
García Sáenz de Urturi opta por una prosa ágil, directa, con
descripciones funcionales que priorizan el avance de la trama. No se
trata de una escritura barroca ni excesivamente lírica; el foco está puesto en
la acción y en el diálogo. Esta elección estilística favorece la fluidez
y hace que las más de setecientas páginas se lean con ritmo sostenido.
Sin embargo, algunos críticos han señalado que esa misma agilidad puede restar
profundidad psicológica a ciertos personajes secundarios, que aparecen
más como piezas del engranaje narrativo que como figuras plenamente
desarrolladas.
En Aquitania, el poder no es solo territorial; es también narrativo. La autora construye una trama donde quien controla la información controla el destino. Leonor no solo gobierna tierras, sino que maneja secretos, rumores y alianzas invisibles. En ese sentido, la novela puede leerse como una reflexión sobre la política entendida como estrategia de comunicación, un tema sorprendentemente vigente en la era digital. El paralelismo entre la corte medieval y las dinámicas contemporáneas de poder —intrigas, propaganda, manipulación— resulta inevitable.
El impacto cultural de la obra es innegable. Tras el
galardón del Premio Planeta, Aquitania se convirtió en uno de los
títulos más vendidos en el ámbito hispanohablante, reforzando la
presencia de la novela histórica en las listas de bestsellers.
Más allá de cifras, el libro ha contribuido a reactivar el interés por la
figura de Leonor de Aquitania y por un periodo medieval que, con frecuencia, se
percibe como distante o hermético. La novela actúa así como puerta de
entrada a un pasado complejo, traducido al lenguaje narrativo del
presente.
Aquitania es una obra ambiciosa que combina documentación
histórica, estructura de thriller y una protagonista carismática. Puede
suscitar reservas en quienes buscan una reconstrucción estrictamente
académica o una introspección literaria más profunda. Pero su capacidad para
articular intriga, emoción y contexto histórico la convierte en un
fenómeno editorial significativo. García Sáenz de Urturi no se limita a narrar
el siglo XII: lo reimagina con las herramientas del suspense moderno,
ofreciendo al lector una experiencia que es, al mismo tiempo, viaje al pasado y
espejo del presente.
Ficha técnica
Editorial: Editorial Planeta
Autora: Eva García Sáenz de Urturi
ISBN: 9788408235514
Idioma: Castellano
Número de páginas: 416


